Historias de bondi 4 – De jovenes amantes

Bueno, vengo diciendo que estoy trabajando en ciertas cosas. En si estoy haciendo una recopilación de cuentos para tratar de publicar… por tal caso no quiero quemarlos aqui.  Pero bueno, les dejo uno para que vayan desgustando, este especificamente es el más le ha gustando a Mna, si no me equivoco…

Vale aclarar que entre todos he ido paseando por diferentes generos y distintos tipos de narración, por lo que la variedad me parece bastante entretenida.

Historias de bondi 4 – De jóvenes amantes.

Tenían 14 y 16 años. Eran jóvenes, claro, pero se amaban y el amor no sabe de edades (no hablo de la insignificante diferencia, sino de las escasas primaveras de cada uno). Pero eran inteligentes, eran muy inteligentes.

Lo que les contare a continuación es la historia tal y como me la contaron a mi, espero que les intereso, pues a mi me dejo medio como pensando en la fantástico de la realidad.

Miguel tenia 16 años y estaba en el grupito ese de los cancheritos que juegan al fútbol para el equipo que siempre sale ganando, pasan 2 horas diarias en el gimnasio; tiempo del cual aprovechan un 75% para ejercitar la lengua y el ego o para mirar por la ventana a las chicas que pasan; y creen que tienen toda la joda encima. O al menos era de ese grupito hasta que conoció a Rocío.

Rocío como ya pueden suponer, es a la que le corresponden los catorce. Linda edad para las chicas, están todas metidas en la organización del cumpleaños de 15, queriendo que el suyo sea el mejor -o al menos las divas como ella- pero bueno, aparte se la pasan de amor en amor mirando y conociendo chicos en esas mismas fiestas con las que compiten. No hace falta que les diga que así conoció a Miguel, en un cumpleaños de 15, no recuerdo el nombre de su amiga, aunque tampoco se si algún día lo supe.

Estarán pensando que no son las descripciones de chicos inteligentes, sino de otros niños tontos especializados en seguir al rebaño. Pero bueno, siempre hay excepciones, una vez que se conocieron se dedicaron a alejarse de sus grupitos para pasar las tardes enteras juntos y el resto del tiempo hablando por celular. A esa edad el amor se convierte en ese sinsentido donde el romanticismo camufla una profunda obsesión, que en casos como este no deja de ser amor, solo que de la manera “moderna”.

¿Su drama? Roberto era un profesor como se debe, no de esos que se hacen los amigos de los pibes y al final los chicos los manejan como se les da la gana, consiguiendo que no les enseñen nada, por no decir una puta mierda, que más allá de lo grosero seria lo más adecuado a la situación. Este señor era el padre de Rocío y además el profesor de Miguel, ¿como iba a permitir este hombre recto que su tesorito saliera con uno de los cancheritos?  Dios sabría (y no permitiera, por todo el amor que le tenia) todo lo que podría hacerle el bastardo, las cosas que le haría en una sola noche teniendo la oportunidad. Porque más allá de que sea su hija también conocía al tipo de niñas en que; de un momento a otro; se había convertido y volviéndose además incorregible, haría cualquier cosa que el muchachito quisiera con tal de no perderlo.

Las primeras semanas la tuvo castigada, nada de salir, nada de verlo, nada de celular. El muchacho se quedo sin nada que hacer, sabia porque Roberto no lo quería y por eso no se juntaba más con los amigos. Las tardes se le volaban en su habitación.

Resulta que cierta tarde una amiga de Rocío le dice a Miguel que su amor iba a estar esperándolo en la terminal a las 8 AM. Él no pregunto nada, se limito a meter un poco de ropa en una mochila y esperar al momento adecuado para salir, sus pertenencias de importancias ya estaban en la mochila, siempre las llevaba encima.

Para las 7:55 Miguel llegaba al encuentro, allí esta la señorita con 2 pasajes de ida a Retiro. Otra vez Miguel no pregunto nada, le dio un casto beso en los labios a su novia y subieron juntos al Chevallier que los llevaría a una vida juntos.

Una vez dentro del colectivo se sentaron uno junto al otro. Rocío saco de en medio el apoya brazo y se recostó sobre su novio, Miguel paso el brazo sobre los hombros de de su novia. Así viajaron en silencio durante alrededor de media hora, hasta que Miguel tomándola de la pera dirigió sus ojos a la vista de los suyos y concentrado en sus ojos le dijo lentamente “Estas loca”.

La llamada entro en el celular de Roberto a las ocho y cuarto pocos minutos más o menos,  una colega, Maria Julia Dipietri le decía que había visto a Rocío subirse a un colectivo junto con Miguel. Roberto no se tomo ni un minuto en pensarlo. Se fue hasta la casa desde la escuela como alma que lleva el diablo y comprobó que su hijita no estaba, a la escuela iba a la tarde, ingles no tenia ese día y con su madre no podría estar jamás.

Corrió al auto y no dejo de acelerar hasta que llego a retiro, ¿como sabia a donde irían? No tenían otro lugar al que ir, no conocían otro destino. Además sobre la ruta se tomo el trabajo de llamar a la terminal para confirmar la compra de los boletos, bendito sea el sistema de la compañía.

Una vez en retiro  Roberto se sentó a esperar el colectivo, por supuesto que llego antes, no bajo de los 140 en todo el recorrido (mientras la ley se lo permitía) y el colectivo no viajaba tan rápido. El colectivo llego a las diez y cinco, él se paro a unos metros de su puerta con los brazos cruzados y la mirada más severa que su rostro le permitía adoptar. Pero a pesar de cualquier cálculo los chicos nunca bajaron. Y él siguió ahí en la plataforma, caminando de un lado a otro y con ganas de meterle una patada al mundo.

Por alguna razón, no pregunten cual, mientras el colectivo paraba en Puente Saavedra Rocío tomo del brazo a Miguel y le dijo:

-Bajemos acá, dale.

Se paro y salio corriendo, Miguel por supuesto detrás de ella. Una vez abajo Rocío volvió a hablar.

-Estoy segura de que mi viejo nos siguió.

-¿Estas segura?

-Segura.

-A mi me parece que nos apuramos en esto, en el bondi se me ocurrió que tendría que haber hablado con tu viejo. –Miguel hablaba y ella miraba atenta- ¿Qué te parece si volvemos? Si llegase a estar esperándonos en la terminal nosotros nos bajamos en la Sarmiento, apenas entra. Así nunca nos va a ver.

-Se ira tarde, esperemos por aquí, recorramos. Después nos vamos a Retiro y ahí nos subimos a otro colectivo.

-Cuando lleguemos le decimos que estábamos en mi casa, que lo hablamos y decidimos decirle que no soy como el cree y si nos lo permite se lo demostraremos.

Miguel la beso y la rodeo con un brazo al caminar. A las 19hs se subieron a otro colectivo como dijeron. Y una vez en San Pedro, luego de bajar en donde dobla el colectivo sobre la Avenida Sarmiento caminaron hasta la casa de Rocío, allí se enfrentaron a Roberto, quien había estado como una furia desde que había llegado pero que se había apaciguado al ver a su niña.

Entre los 3 hablaron durante largo rato, tironeando cada uno hacia su lado en la discusión. Resolvieron que Miguel estaría a prueba por Roberto durante los próximos 2 meses. Pero esa ya es otra historia menos emocionante.

Como he dicho, tenían 14 y 16 años, eran jóvenes pero eran inteligentes. Su único problema, a esa edad no se puede ser lo suficientemente inteligente o no se ha vivido demasiado para librarse solos ante el mundo.

Fin.

Saludos a todos…

3 comentarios

  1. muy lindoo :D
    besitos topa
    nos estamos viendo

    Ju

  2. Bien contada la historia (y creo que he conocido alguna vez personajes así). Por favor no te olvides de avisarme cuando la colección de cuentos esté lista y disponible (solicitaré de unmediato una copia). Saludos

  3. Excelente historia. Me encanta eso de que eran jóvenes pero no eran tontos.


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