Las profecias.

Bueno, aqui les dejo un texto bastante corto.

Las profecias.

Se desperto, habia estado en un mundo donde nadie moria naturalmente, o al menos no lo habia hecho en años,los hombres se mataban entre ellos. Sin ningún tipo de penalización por cualquier ley,las madres eran degolladas por sus primogenitos tras haber estos cumplido una decada, ya que incluso los niños fueran del sexo que fueran debian mancharse con sangre y asi tomarle el gusto. Esa y la obligadición de dejar descendencia eran las unicas leyes que regian en aquel mundo.
No tolero tal idea y se volvio loco, le conto su sueño al tiempo escribiendolo con su propia sangre en la pared de su habitación. Puso el viejo revolver de su abuelo en la parte trasera de su pantalón, colgo el rifle de caza a su espalda y empuñando la escopeta que su padre le habia legado cruzo la puerta de su casa con un unico objetivo, eliminar a la raza que era lo que convertiria su sueño en realidad algún día.
En la actualidad su vieja habitación es un templo. Donde todos sus seguidores se muestran fieles a las profecias que siguen escritas con su sangre. Alli los niños dejan la cabeza de su madre en señal de comunión y recuerdan al mesias que les mostro el camino a la redención a traves del sacrificio.

Querias acostarte conmigo?

Mmm, bueno… la musa se dio un pequeño paseo… No se me ocurre nada más… que lo disfruten.

Querias acostarte conmigo?

Despues de comer Cristina se recosto en el sillón a ver la tele mientras esperaba la ultima de las llamadas diarias de su madre.
En la televisión no habia mucho, hizo zapping dando vueltas todos los canales varias veces. Hasta interceptar una de sus peliculas favoritas en Cinemax, Tideland con Jodelle Ferland, no es una pelicula muy conocida pero si una de sus favoritas.
La llamada de su madre llego cerca de las 23:30hs. rodando la mitad de la pelicula.
Estas llamadas no solo parecian tener un horario fijado, sino que eran casi guionadas, siempre lo mismo.
-Y que comistes?
-Nada, calente los fideos del mediodía.
-Y? Alguna noticia?
-No, ya te conte todo la ultima vez que me llamastes.
-Que vas a hacer ahora?
-Termino de ver una peli y me acuesto.
-Aja, aca nosotros ya nos acostamos.
-Ta’ bien. Mandales saludos a los chicos y a papi.
-Sisi. Mañana te llamo.
-Si ya se, hasta mañana.
-Chau, beso.

Cuando termino la pelicula subio a su habitación y se recosto en su cama a leer. Los jueves solia ir al bar con sus compañeros de facultad, ya que el viernes cada uno volvia a sus pagos, pero  esta vez no tenia animos de salir a ningún lado.
Le gustaba leer, pero… estando en la facultad no le quedaba mucho tiempo para eso. Ya perdia bastante viendo la televisión. Para no perder la costumbre comenzo a dedicarle su ultima hora del día a la lectura de ocio. El libro de turno, el que habitaba su mesa de luz desde el lunes era Hannibal de Thomas Harris, la pelicula basada en ese libro tambien es una de sus favoritas, por lo que sus expectativas estaban en que el libro consiga el mismo puesto en su gremio.
Despues de leer unas cuantas paginas se paro, apago el ventilador y abrio las endijas de las persianas para que corra un poco de aire. Cuando volvio a acostarse apago la luz y se sumio en un sueño profundo.

Escucho el ruido de la puerta abriendose y se desperto, solia tener la puerta sin llave mientras ella estaba en la casa y algunas mañanas descubira que la habia dejado asi durante la noche. No tenia noción de que hora era o de cuanto habia dormido. Se paro en la oscuridad envuelta en la sabana y sin hacer ruido se acerco a la baranda, se agacho lo más que pudo, casi hasta tocar el piso, pero sin asomarse para ver si escuchaba algún ruido. Efectivamente escucho algo.
-Estas seguro que no necesitamos forro?
-Si seguro, es imposible que tenga sida.
-Vos decis?
-Lo más seguro es que sea virgen.
-Bueno, dale entonces.
Escucho como uno de los dos tipos cerraba con llave mientras el otro decia:
-Despues de cerrar esconde la llave por si se nos trata de escapar.
Un pensamiento llego como un flash a la cabeza de Cristina: <Tengo dos tipos en mi casa, que hago? que hago?>
Se paro y empezo a mirar hacia todos lados, su ojos ya se habian adaptado a la oscuridad y podia captar vagas siluetas, buscaba algo con que defenderse. Corrio sin hacer ningún ruido hacia su escritorio y agarro un portarretratos quito el vidrio por la parte superior, lo agarro usando la punta de la sabana de guante para no cortarse y se agazapo en la cama haciendose la dormida.
Los tipos subieron por la escalera lentamente, no tardarón mucho más de 20 segundos, pero para Cristina fue simplemente una eternidad.
<Ya llegan, ya llegan, se estan acercando… ahora>
Cuando uno de ellos comenzo a acercarse con su mano dirigiendose al hombro de ella se giro velozmente y estirando su brazo le acesto un tajo en la mejilla. Se paro mientras el tipo retrosedia cubriendose la cara con las manos y el otro miraba atonito como la “flaca tontita” de la facultad llenaba de tajos los antebrazos con los que su amigo pretendia cubrirse la cara.
Cristina avanzo balanceando el vidrio en el aire mientras el tipo retrosedia chillando de dolor hasta que rodo de espaldas por la escalera y ella se quedo parada mirandolo.
El otro flaco estaba atonito, su miedo al llegar era que quien iba a ser su victima, la mina calladita que parecia no tener noción de nada tuviera sida. Ahora se encontraba practicamente tieso, con la sensacíon de que si esa mina se le acercara su unica acción seria caerse golpeandose fuertemente la cabeza.
Cristina dio media vuelta y comenzo a caminar hacia el muchacho, quien la veia como la clasica novia loca que mata al pretendiente junto con su amante, pues iba caminando normalmente ataviada en la sabana blanca cubierta de sangre. Cuando lo tuvo lo suficientemente cerca le poso la mano libre sobre el miembro y llevo la otra por detras de su cuello posandole el ya astillado vidrio sobre la yugular, acerco sus labios hacia el oido del muchacho y le susurro:
-Querias acostarte conmigo no es cierto? Buenas noticas, lo haras.
Fugazmente quito el brazo del cuello, llevandolo hacia atras provocando un profundo corte del que mano un largo chorro de oscura sangre, provocando un gran manchón en las sabanas. Coloco el cuerpo aún jadeante en la cama y antes de que dejara de respirar se acosto a su lado y se durmio abrazandolo fuertemente.

Fin.

 

Adios.

T.Q.M.

Ma’ per donde esta la musa!!! y no hablo de la pizza…

Mmm, bueno, estoy asi digamos como que bloqueado. No se me ocurre nada.

Asi que recurro a… tomar prestado… un cuento del Poio.

T.Q.M.

Lo conoció cuatro meses atrás en una sala de chat. Esa noche estaba usando como nick “Princesa”, y recibió un mensaje de “Plebeyo” que decía: Espero que Su Majestad esté dispuesta a rebajarse para darle charla a este humilde servidor Suyo. Le causó tanta gracia esa presentación que le dio converasación enseguida y diez minutos después ya le había pasado su dirección de correo electrónico para chatear por el MSN. Estuvo chateando con él toda esa noche y arreglaron para encontrarse de nuevo a chatear en una semana, a la misma hora.

Al principio se encontraban una vez a la semana a chatear, pero con el tiempo las citas se empezaron a acortar; primero dos veces a la semana, después día de por medio y desde hacía un mes se encontraban a chater todos los días.

Ella estaba completamente enamorada de su “ciberamigo” pero no se atrevía a decírselo, y encima él nunca daba muestras de sentir por ella algo más que cariño y amistad. Hasta que hacía tres días se dio la oportunidad que ella esperaba.

lo esencial es invisible a los ojos dice: chau. hst mñn
lo esencial es… dice: (k)
Su Servidor dice: Chau. Nos vemos mañana. Otro beso para vos.
(…)
Su Servidor dice: T.Q.M.
(…)
lo esencial es… dice: yo tb t quero muxo (:$)
Su Servidor dice: ¿Sabés una cosa? Me gustaría mucho encontrarme con vos.
lo esencial es… dice: encontrarnos. como?
Su Servidor dice: Encontrarnos cara a cara. A estar juntos me refiero.
lo esencial es… dice: pero como? vos vivis muy lejos
Su Servidor dice: Pero puedo viajar. Si querés el viernes estoy allá.
lo esencial es… dice: el vns? tan pronto?
Su Servidor dice: Tenés razón. Era sólo una idea nomás. Olvidate de lo que dije.
lo esencial es… dice: nononononon
lo esencial es… dice: es decir sisisisisi
lo esencial es… dice: si, si quiero que vengas

El día del encuentro los nervios la carcomían, y mientras lo esperaba en el patio de comidas del centro comercial donde se citaron, no cesaba de comerse las uñas y prender un cigarrillo tras otro. Había salido una hora antes de su casa diciendo que se iba a bailar con sus amigas, y a éstas les había dicho que se iba el fin de semana a la casa de su abuela, en el campo, para que no la llamaran. Nadie sabía de la relación que tenía en internet con “Su Servidor”; por un lado la avergonzaba lo que le dirían sus amigas, y por otro, como él tenía 24 años y ella sólo 16, sus padres no aceptarían nunca esa relación. Así que, como él se lo había pedido, no guardó ninguna de las conversaciones que mantuvieron, ni las fotos ni los correos que él le envió.

Ahora ella está acostada desnuda en un cuarto de hotel mientras las manos de él recorren su cuerpo aún virgen. Cierra los ojos y recuerda con detalle todo lo ocurrido desde su encuentro con su amor. La cena, el helado de postre, la caminata por las calles del centro tomados de la mano, las flores que le regaló (cuatro, una por cada mes que llevaban desde que se conocieron), la entrada a la discoteca y la forma apasionada como la beso por primera vez en la pista de baile. Él se le posa encima y la penetra suavemente, y ella se le eriza la piel de placer. Nunca fue tan feliz en su vida. Acerca su cara a la de él y le susurra al oido las primeras palabras de amor que le dijo:

-T.Q.M.
-Sí. Yo también Te Quiero Matar.

Y cierra sus puños en el delicado cuello de la niña, apretando con fuerza, exitándose cada vez más a medida que la vida de esa estúpida se apaga en sus manos, sin dejar de mirar sus ojos abiertos de par en par, que reflejan la sorpresa y el horror que siente ella, hasta que se tornan opacos y vidriosos, y el se sacude de placer dentro del cuerpo sin vida de su víctima.

2 horas más tarde…

(Has recibido un mensaje privado)
Plebeyo: Espero que Su Majestad esté dispuesta a rebajarse para darle charla a este humilde servidor Suyo.
Princesa: jijiji pero yo no soy ninguna princesa. es solo un nick
Plebeyo: Pero yo si quiero ser Su Servidor.

Calculos para vivir eternamente.

Bueno, ya estoy en la facultad… y tengo un curso nivelatorio, en el que sigo teniendo matematicas, en otras palabras 2 horas para que mi cabeza divague pensando en cosas inusuales (por alguna razón en las horas de matematicas siempre pienso en cosas raras).

En la primera clase de matematicas de la semana, mientras la profesora explicaba algo de ecuaciones simples (boludes de 8º grado), escucho atras mio a un flaco que dice “de los cuernos y de la muerte no se salva nadie” tras escuchar eso (cosa que ya habia escuchado mil veces, pero… estaba en matematicas) empiezo a pensar.

A algunos tal vez le parezca una boludez, pero tras sacar un simple calculo con regla de tres simple descubri que si una persona se puede salvar de los cuernos, es igual de posible que alguien se salve de la muerte. Por lo tanto, si me salvo de los cuernos… vivo eternamente!!!

No lo digan soy un genio, jaja. O el vivir solo me esta afectando la cabeza. :D

Bueno, adios.

El crear.

Bueno, esto lo tenia guardado en WordPress desde hace rato. Y como no tengo que postear ahi les va… Ya estoy en Casilda viviendo, y no tengo internet en casa. Asi que los posteos seran menos frecuentes, de todas formas voy a tratar de escribir un par de cosas que ya tengo en la cabeza.

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Bueno, acabo de leer en un blog que puedo considerar amigo (al menos de mi parte) que algunas personas van recorriendo blogs y copiando, para luego adjudicarselo a su persona. Esto es algo que realmente enoja y entriztece. Hoy una persona cierra su blog porque sus obras estan en toda la red con distintos nombres y que no son sus pseudonimos.

Las personas que “roban” estas obras son personas que realmente no tiene imaginación. Yo escribo porque desde chico queria ser escritor (ahora dudo de eso) y lo publico porque antes lo leia unicamente una amiga, que me decia que tenia que hacer un libro (un poco exagerada porque no soy tan bueno). Como para darle el gusto empece a publicar mis cosas aqui.

Ahora pienso en que mis obras solo eran un secreto entre la maquina de escribir y mi imaginación, que escribia por el placer que me daba crear una historia como las que tanto me gustan leer. Que empece a mostrarselas a una persona y que ahora puede leerlas cualquiera en la red y hasta copiarlas (que no creo que lo hagan). Sinceramente me gustaria poder algún día escribir un libro, por ahora me parece algo lejano. Por ese motivo quisiera pedir que si a alguien le gusta lo que escribo como para copiarlo en otro lado, que al menos ponga mi nombre como referencia al autor original.

Por otro lado, tambien quiero decir que las personas que plagean intenten escribir por si mismas, no hace falta ser bueno, simplemente hay que practicar. El placer de crear esta desde el primer verso que uno escribe (que puede ser horrible) hasta en la novela complejisima de un escritor añejo o simplemente virtuoso, ya que no tiene porque ser viejo para ser bueno.

Adios.

Jodelle Ferland

Hoy, biografia de una exelente actriz. De mi favorita, una joven actriz que me encanta lo bien que realiza los papeles que le son otorgados. Bueno… es una biografia corta porque no su vida no es muy larga…

Jodelle Micah Ferland (9 de Octubre de 1994) nació en Nanaimo, Columbia Britanica, (Canadá), actualmente se encuentra viviendo en “Vancouver” es actriz canadiense. Hija de Valerie Ferland, tuvo su debut en una Serie-Pelicula “Mermaid” por la cual recibió una nominación al Premio Emmy. Desde entonces ha actuado en muchas series de Tv, comerciales de Radio: Smallville, Stargate SG-1, Dark Angel y Supernatural. Ella empezó con Tideland de Terry Gilliam y luego la ya conocida película Silent Hill adaptada del videojuego. Seguido con Good Luck Chuk.

Televisión

Año Serie Episodio Rol
1999 Cold Squad Deadly Games: Part 2 Hailey Hatcher
First Deadly Sin
2000 Higher Ground Innocence Young Juliette
2001 Wolf Lake unaired pilot Lily Kelly
Dark Angel Rojo Annabelle Anselmo
Los pistoleros solitarios El show de Cap y Toby Mary la pequeña niña
So Weird Annie’s Song Maria
2002 Special Unit 2 The Piper Focus Group Girl
John Doe Piloto Jenny Nichols
2003 Smallville Accelerate Emily Eve Dinsmore
Tan muerto como yo Piloto Kirsti
2004 The Collector The Rapper The Devil/Pequeña Niña
The Prosecutor
2006 Supernatural Procedencia Melanie Merchant
Stargate SG-1 De carne y Sangre Adria (edad 7)
Masters of Horror Letra V Lisa
2007 Stargate Atlantis Harmony Harmonia

Cine

Año Pelicula Rol Notas
2000 Mermaid Desiree Leanne ‘Desi’ Gill Serie - Pelicula
The Linda McCartney Story Heather (age 5-6) Serie - Pelicula
Sole Survivor Nina Carpenter Miniserie
Special Delivery Samantha Beck Serie - Pelicula
2001 Trapped Heather Serie - Pelicula
Deadly Little Secrets Madison Pelicula
The Miracle of the Cards Annie Serie Pelicula
2002 They Sarah Pelicula
Carrie Pequeña Carrie Serie - Pelicula
2003 Mob Princess Pequeña Patti Serie - Pelicula
2004 Kingdom Hospital Mary Jensen Miniserie
10.5 Pequeña Niña ‘Waw!’ Miniserie
Too Cool for Christmas Alexa Serie - Pelicula
2005 Tideland Jeliza-Rose Pelicula
2006 Terror en Silent Hill Sharon/Alessa Pelicula
Amber’s Story Nichole Taylor Timmons Serie - Pelicula
Swimming Lessons Zoe Pequeña Pelicula
The Secret of Hidden Lake La Pequeña Maggie Dolan Serie - Pelicula
2007 Los Mensajeros Michael Rollins Pelicula
Seed Hija del Detective Bishop Pelicula
Good Luck Chuck Lila Carpenter Pelicula
Céline Young Celine Serie - Pelicula
Pictures of Hollis Woods Hollis Woods Serie - Pelicula
2008 Case 39 Lillith Sullivan Filme

Ricardito.

Antes de poner el cuento solo dire una cosa… “Gracias Pancho, tus miedos son maravillosos”. :D

Ricardito.

-Si!, esta vivo. Siempre estuvo vivo.
-Vivo?
-Claro, nosotros le dimos vida. Cuando lo creamos, le dimos nombre y personalidad.
-Pero vos estar re loco.
-Claro, yo soy el loco. Pero las cosas raras estan pasando aca. -Hizó una pausa para tomar aire y prosiguio.- Además estas cosas empezarón a pasar despues de que lo desmenuzamos.
-Vos estas diciendo que todo esto, incluidos los accidente son culpa de ese monigote? Y por eso tambien nuestra?

Se encontraban discutiendo en el living de la casa de aquel amigo recientemente muerto, donde semanas antes habian armado un “amigo especial” con un estropajo que hacia el papel de cuerpo y cabeza (llena de rastas como veran), un sombrero de vaquero, unos anteojos solares bastante modernos (y baratos) y una corbata roja (propiedad del verdadero dueño de casa, que hacia las de veraneante en ese mismo momento y hasta pasada una semana). Mario daba su teoria de como el “alma” de Ricardito (el amigo especial) era la que estaba ocasionando todos sus actuales inconvenientes. Rodrigo se mantenia esceptico ante tal idea o al menos eso trataba, aunque de todas formas estaba bastante asustado, esos escalofrios en que la helada sensación te sube por la espina hasta erizarte los cabellos de la nuca no eran muy normales. Por otro lado Julia y Marisa observaban atonitas aún el cuerpo de Facundo que se hallaba en el piso tirado y ya comenzando a ponerse frio.

-Lo de Facundo sabes bien que fue un accidente! -Acotaba Rodrigo con la voz histerica- esa botella se cayo de ahi por error. -Dijo finalmente, señalando la parte superior de un aparador.
-Las botellas no las vuela el viento salame!!!
-Y los muñecos de madera tampoco tienen alma, fijate Lautaro.
-Si uno no se las da. Nosotros en esta semana le dimos todo a ese bicho! Le mostramos lo que era vivir, le fuimos dando forma de persona. Y ahora que lo desmantelamos quiere seguir viviendo. Por otro lado deja de bardear a Lautaro, puede que sea un poco molesto y le cueste hacer determinadas cosas, pero él si es una persona.
-Bueno, da igual.
-No, no da igual. Además aca estuvierón pasando otras cosas que no pueden ser accidentes, cuando Facundo nos llamo dijo que el ventilador de la habitación se habia enchufado solo. Que él lo habia desenchufado al ir a la cocina y cuando volvio estaba enchufado.
-Bueno, eso si es raro. Porque cuando vinimos no encontramos a nadie más que a él.
-Quizas si halla algo sobrenatural. En fin, que hacemos con todo esto?
-No tengo la más puta idea.

Para todo esto Julia habia ido al baño. Y tras un estruendo proveniente de dicha habitación, que resono en toda la casa, inmediatamente el trio restante se encontro en la puerta del baño donde desgraciadamente encontrarón a la chica con la mitad de la cara toda quemada y muerta en el pizo. Por lo que pudierón ver el calefón electrico habia explotado y el vapor le habia quemado la cara. Con simples deducciones y muy a simple vista supierón que a causa de la exploción retrosedio y trastablillo, cayendo al suelo y dandose la cabeza fuertemente contra el hinodoro.

-Nooo!!! -Grito llorosa Marisa y se acerco corriendo al cuerpo de su mejor amiga.
-Para no pises el agua tiene elec… -Intento decirle Rodrigo, pero termino de hablar justo en el mismo momento en que la chica se electrocutaba con el vapor electrificado.
Los muchachos se quedarón atonitos no pudierón hacer nada al respecto. Ya solo quedaban ellos dos.
-Ahora si te creo que estos no son accidentes, esto tampoco es normal. Como haces que eso explote de esa manera? -Se preguntaba Rodrigo mientras recien podian empezar a mover lentamente sus musculos.
Corrienrón hacia la puerta principal para escapar de alli, pero la puerta estaba cerrada. Todas las puertas estaban cerradas.
Repentinamente escuchan ruidos de rasguño en la habitación de Facuando. Por lo que lentamente se dirigierón a esta. En el instante en que atraviezan el marco de la puerta pueden ver a Lautaro ahi parado contra la pared dibujando con la mano firme una linea a cuchillo, que se sumaba a dos previamente realizadas.
Simplemente se da vuelta y les dice: Hola, como la estan pasando?
-Que carajo haces vos aca? -Dice completamente sorprendido Rodrigo.- Vos estubistes haciendo todo esto? -Agrega al final.
-Nada muy complejo, resuelvo algunos asuntos. Nos esperabas que fuera capaz de hacer todo esto, no? -Dice y arroja habilmente el cuchillo que atraviesa el cuello de Rodrigo de lado a lado.
-Que… -Empieza a decir Mario, pero por el miedo y la sorpresa no puede seguir hablando.
-Afotrtunadamente tenias razón -Se adelanta Lautaro, hace una pausa y continua.- Si forme un alma, y afortunadamente encontre este cuerpo que tenias razón, no es de madera, pero en el caso del alma era muy debil. Ahora solo necesito una más para poder quedarme con este agradable y real cuerpo. Asi que ahora te quedas ahi quietito.

Tal y como dijo Lautaro, Mario no pudo siquiera pestañar. Estaba completamente paralizado, no era más que una tensa masa de musculos.
Lautaro,se acerco a Rodrigo, le quito el cuchillo y aprovechando la paralisis de Mario le acesto un certero tajo que dejo a la vista el baboso tubo de la laringe.
Posteriormente dio media vuelta y dibujo dos lineas más junto a las anteriores y les cruzo una ultima en el centro mientras le decia a Mario quien aún podia oir.
-Ser imaginario ayuda a que tu propia imaginación sea más fuerte y puedas hacer determinadas cosas, “raras” dirias vos.
Se da vuelta y se encamina hacia el, lo ultimo que escucha Mario es un fuerte portazo que lo deja medio aturdido, su ultima sensación.

Fin.

Khalil Gibran

Desde muy chico me fascino esta persona. El primer libro que lei de su autoria es El loco y como ya dije alguna vez se convirtio en mi libro de cabecera. Más adelante lei su obra maestra El profeta, pero a mi parecer no es mejor que el anteriormente nombrado. Entre los primeros posteos ya hay un poema del señor, asi que simplemente procedo a brindarles su biografia.

Gibran Khalil Gibran: (جبران خليل جبران Ŷibrān Jalīl Ŷibrān en árabe) fue un poeta, pintor, novelista y ensayista libanés nacido en Becharré, Líbano, el 6 de enero de 1883 y fallecido por síncope el 10 de abril de 1931 en Nueva York.

La ortografía de su nombre más conocida procede de la transcripción inglesa del original árabe. La transliteración correcta en español, más utilizada en publicaciones especializadas, es Yibrán Jalil Yibrán.

El segundo de cuatro hermanos, vivió con ellos hasta los 11 años, cuando gran parte de su familia emigra a los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades para trabajar y vivir. Antes de ese viaje, aprende de otras personas, entre ellas su abuelo materno, del conocimiento del arte y del saber universal, que fueron base para la literatura y la pintura. Ya con el tiempo aprendió y cultivó con devoción el inglés, lengua que haría famosas sus novelas, aunque no olvidó el árabe, que perfeccionó tras su regreso al Líbano. Durante esa estadía, le nace la idea de escribir un libro, que con el tiempo sería su obra cumbre El Profeta.

En 1902, Gibrán regresó a Boston después de su estadía en su país natal y sin dejar de escribir, inicia su vocación por la pintura, que lo llevaría a ser famoso por doquier; y es en París donde hace exponer sus obras y gana el elogio de la crítica. Luego, en la capital francesa, saca su mejor provecho cultural. En 1912 es publicado el libro Las Alas Rotas el cual había comenzado en 1906.

Con el tiempo, Gibrán trabaja muy duro en la confección de El Profeta, que finalmente logra publicarse en 1923, con éxito total e imágenes de su propia autoría. Después, publica otros libros como El Loco y El Precursor. En esa época, malos presentimientos le invaden el alma y desea retornar a su patria, pero su salud decae constantemente hasta el final de su vida.

En 1928 publica su último libro Jesús, el Hijo del Hombre, obra que hace conservar la reputación y fama notorias del autor, y al morir sus restos son contemplados por sus seguidores en Boston, transportados vía marítima a Beirut y sepultados en la iglesia carmelita de Mar Sarkis en Becharré. Hoy su tumba es un lugar de peregrinación.

Obras:

  • Espíritus Rebeldes (1903)
  • Las Alas Rotas (1912)
  • Lágrimas Y Sonrisas (1914)
  • La Procesión (191 8)
  • La Tempestad (Entre Noche Y Día) (1920)
  • El Profeta (1923)
  • Lazaro Y Su Amada (1925)
  • Arena Y Espuma (1926)
  • Jesús, el Hijo del Hombre (192 8)
  • El Precursor (1929)
  • Los dioses De La Tierra (1931)
  • Entre noche y Día
  • El jardín del Profeta
  • El Maestro
  • La voz del Maestro

Obras Postumas:

  • El Vagabundo (1932)
  • Ninfas Del Valle (194 8)
  • La Voz Del Maestro (1959)
  • Pensamientos Y Meditaciones (1961)
  • Dichos Espirituales (1963)
  • Autorretrato (1960)

Para los que les interese: El loco.

Peliculas nacionales…

Hoy Sabado 12 de Enero del 2008 a las 4:30hs. antes del meridiano (am), tengo el placer de informarles que acabo de ver la segunda pelicula nacional que me gusto. Me la habia recomendado Aldo por… Mayo, creo, y esta noche tuve el atrevimiento de verla.

Por tanto, a continuación les dejo una ficha sobre cada una de estas. Ah, me olvidaba a la primera me la recomendo el rengo cuando ibamos en la combi para Bandfield.

Tango Feroz, la leyenda de Tanguito (1993)

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Aída Bortnik y Marcelo Piñeyro

Fecha de Estreno: 3 de junio de 1993

Sinopsis: Tango Feroz es el primer largometraje de Marcelo Piñeyro y cuenta la historia de Tanguito, uno de los personajes míticos de los comienzos del Rock en argentina.

Elenco:

Fernán Mirás
Tango
Cecilia Dopazo
Mariana
Imanol Arias
Angel
Leonardo Sbaraglia
Pedro
Héctor Alterio
Lobo
Cristina Banegas
Madre de Mariana
Federico D’Elía
David Mazajnik
Ernesto Alterio
Antonio Birabent
Mauricio \”Moris\” Birabent
Mirna Suárez
Silvita
Valeria Enríquez
Eduardo Peaguda
Jorge Romeo
Silvia Dotta
Mónica Scaparone
David Masajnik
Damián Romero
Extra
Peligrosa obsesión (2004)

Dirección: Raúl Rodríguez Peila

Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004

Sinopsis:  Javier pertenece a una familia dueña de una importante empresa de camiones. Luego de un accidente en la ruta, muere su hermano menor y su padre queda en coma. Los nuevos socios de la empresa tienen negocios turbios con el narcotráfico y él intentará detenerlos con la ayuda de Tony, un ladrón de guante blanco, y de Marina, una hermosa brasileña que se encuentra con ellos por casualidad.

Elenco:

Pablo Echarri
Javier Labat
Mariano Martínez
Tony Corsinni
Hugo Arana
Gregorio
Carol Castro
Marina Leao
Enrique Liporace
Lobo
Victoria Onetto
Herrera
Vando Villamil
Reni
Alejandro Awada
Santoro
Carlos Belloso
Killer
Horacio Roca
Dr. Parodi
Nil Marconders
Oficial DEA
Dirceu Sousa
Agente DEA
Luisao
Barman
Luis Mactow
Mr. Takashi
Leonardo Sakamoto
Mr. Matsushita
Alberto Sakamoto
Mr. Onori
Osvaldo Guidi
Remisero
Guido Bolla
Jon Labat
Cristian Sancho
Patovica
Dalmiro Torres
Chico del caballo
Hernán Jiménez
Palo (tatuador)
Wolfram Hecht
Oficial DEA
Martín Borisenko
Agente DEA 2
Dirceu Santos Da Silva
Agente DEA 3
Pablo Pinto
Gorila 1
Heber Mansi
Gorila 2
Víctor Hugo Carrizo
Camionero
Brian Maya
DJ Stud
Gregorio Rangel
Crew Stud
Gabriela Licht
Tina
Silvio Traetta
Guillermo Labat
Valeria Olivero
Bailarina Strip
Gabriela Beccar
Público

Adios.
P.d.: Desde ya que las estoy recomendando.

La casa oscura.

Bueno, esto se me ocurrio despues de ver un par de fotos que tenia un amigo. Me parecio una muy buena idea y bueno… aqui esta.

La casa oscura.

Tengo muchas fotos mias en mi casa, no por egocentrista, sino porque asi la dejo decorada mi madre antes de irse a vivir con mi hermana.
Mi madre es la tipica adicta a la camara, se paso mi vida y la del resto de la familia sacando fotos. Fotos que cubren toda la casa. Colgando de las paredes, sobre mesas, estanterias y muebles hay fotos. Mias en su extensa mayoria, ya que soy el menor y el unico hijo varón de la casa.
Creo que de pequeño me encantaba que me saquen fotos, pero con una madre como la mia, despues de un tiempo se hace agotador, o simplemente pierde esa magia de capturar un momento por siempre.
A veces, cuando entro a mi casa y me voy adentrando, pienso que es la historia de mi vida al revez. Empiezo por el living donde veo las fotos más recientes, las ultimas vacaciones, el egreso de la secundaria, los primeros años de facultad, los ultimos años de mi vida. Los pasillos cuentan toda mi historia. Mostrando los deportes que hice, las tardes en los campos del abuelo, los viajes, los años escolares y fotos de cualquier momento en que mi madre haya agarrado la camara. Ya para cuando llego a la habitación que ella usaba, la más lejana a la puerta de entrada ya encuentro fotos de mi nacimiento y primeros días de vida.
Lo que me preocupa en estos momentos es que hace un par de semanas empece a morirme. Si a morirme. Un día llegue a mi casa y vi que en una de las fotos de las ultimas vacaciones a San Juan me encontraba muerto. En esa foto yo estaba apoyado contra una pared de barranca, pero ahora aparezco muerto sobre una roca al pie de la misma formación. No sabia que pensar, quize creer que era el cansancio de tanto estudio, ya que me encontraba en epoca de examenes. Asi que simplemente segui de largo y me acoste a dormir.
Los días que le siguieron me negue a posar la vista sobre las fotos, no me animaba. Hasta que tres días más tarde vi que paso lo mismo con una foto del egreso de la secundaria. Aparezco en el piso con todo el traje lleno de sangre, en lugar de estar parado orgulloza y felizmente con el diploma en la mano.
Pasada una semana esa situación se habia repetido en fotos de toda mi vida, de la adolescencia y de mi niñez. La más atroz era una foto de una fiestita del jardin, en la que me veia de guardapolvo celeste y sosteniendo un piolin para que no se me escape un globo verde. Ahora se me ve tumbado contra la pared con la cabeza gacha, el piolin enroscado en mi cuello y el globo tristemente pinchado a un costado.
A las fotos de mis hermanas no les ha pasado nada, como creia que ocurriria con las fotos en las que estoy acompañado. Pero lamentablemente pude ver que en esas fotos los acompañantes estan observando mi cadaver, muerto siempre de diversas fomas y en distintas posiciones.
Para mi suerte descubri una cosa, ya se quien me quiere matar. Ya se que sos vos quien me quiere matar. Pude ver que en todas las fotos (ya muerto en todas ellas) solo una cosa esta en su lugar original, todo lo otro ha cambiado, las demás sombras se amoldan a las nuevas situaciones. Pero vos estas ahi, en la posición original, sin acompañar a mi nueva pose, queriendo tomar mi lugar.
Es por eso que he cubierto todas las aberturas por donde pueda entrar el sol y apagado todas las luces. No podras dañarme en la oscuridad y yo no me acercare a la luz, nunca más. A partir de ahora esta sera mi casa oscura.

Fin.

Espero que les haya gustado.

Adios.

Feliz año nuevo a todo el mundo.

Bueno, como dice el titulo, feliz año nuevo a todo el mundo. Espero que esta noche la pasen muy bien con sus familias y que el año que viene les sea mucho más prospero que este. Ahora, les dejo un cuento que escribi especialmente para la ocasión.

Despliegue de año nuevo.

Todo lo que deseaba cada año era la llegada del 31 de Diciembre. Disfrutaba esa noche, ahorraba durante todo el año y cuando este estaba a punto de acabarse se gastaba todo el dinero en fuegos artificiales.
Este año habia juntado mucho más dinero que en los demás años. Los $1500 que habia ahorrado se convirtierón en no más de 20 minutos en 2 grades cajas de pirotecnia de excelentisima calidad. Quizas lo que le facinaba eran los colores maravillosos que destellaban en el cielo, o tal vez esa sensación de magia que le provocaba el convertir un pequeño palito con un cartucho de “magia” en dicho desplazamiento de fantasticos colores.

La primera vez que tuvo esa magia en su poder fue cuando a los 3 años una prima le dio una estrellita, rapidamente quedo fascinado. Tenian es sus manos la capacidad de manipular luz y color.

Ahora 13 años más tarde sigue fascinandose por tales objetos, solo que los prefiere de mayor calibre. Habiendo llegado la noche, la familia se junto para comer igual que todos los años. Y a las 23:30 él ya esta preparandose, sacando sus grandes cajas al patio para ser el magnete que de el show a todo el barrio, desplegando las mejores combinaciones de colores.

Ya son las 23:58, sus artificios ya estan esperando ser encendidos. Pero cuando él se va acercando a las cajas llevando los fosforos ve como misteriosamente comienza a salir humo del interior de sus cajas, luego chispas y de un momento a otro cientos de cañitas voladoras comienzan a salir disparadas en todas direcciones. Algunas alcanzan a su familia que sigue sentada en la mesa esperando el espectaculo. Puede ver como estas queman el mantel, impactan contra sus familiares y ve precisamente el momento en que una cañita voladora alcanza el pequeño ojo de su primita de 2 años desfigurandole la mitad de la cara y liberando largos chorros de sangre que salpican la mesa y a su madre.
Del mismo modo que vio como comenzaba el misterioso fuego nota que todo habia sido obra de su imaginación. Da un brusco giro hacia el lavadero, toma la manguera, la enciende y se acerca a las peligrosas cajas para darles un fuerte lavado. Despues de ese segundo en que vio lo peligrosas que eran estas cosas decidio no volver a usarlas, ni disfrutarlas. Más halla de todo, le fue un alivio a sus bolsillos.

Fin.

Bueno, reitero, feliz año nuevo a todos y especialmente a los que reactivan la economia del país quemando dinero (literalmente).

Adios.

El cuento de Navidad de Auggie Wren - Por Paul Auster.

Antes que nada quiero desearles feliz navidad a todos. En estos momentos estoy sentado a la mesa con toda mi familia (quizas algunos esten en el patio viendo los fuegos artificiales que tiran los vecinos), lo digo para que no crean que me pongo a postear en estos momentos en que debemos estar reunidos. Este sistema tiene la hermosa magia de permitirme programar los posteos para ser posteados cuando yo quiera.Bueno, ahora si paso a la historia. La encontre en internet buscando un cuento navideño (que no sea “Canción de navidad”). Y me gusto porque al personaje le ocurre algo muy parecido a lo que me paso a mi, espero que les guste a ustedes tambien.

El cuento de Navidad de Auggie Wren - Por Paul Auster.

Le oí este cuento a Auggie Wren.
Dado que Auggie no queda demasiado bien en él, por lo menos no todo lo bien que a él le habría gustado, me pidió que no utilizara su verdadero nombre.
Aparte de eso, toda la historia de la cartera perdida, la anciana ciega y la comida de Navidad es exactamente como él me la contó.

Auggie y yo nos conocemos desde hace casi once años.
Él trabaja detrás del mostrador de un estanco en la calle Court, en el centro de Brooklyn, y como es el único estanco que tiene los puritos holandeses que a mí me gusta fumar, entro allí bastante a menudo.
Durante mucho tiempo apenas pensé en Auggie Wren.
Era el extraño hombrecito que llevaba una sudadera azul con capucha y me vendía puros y revistas, el personaje pícaro y chistoso que siempre tenía algo gracioso que decir acerca del tiempo, de los Mets o de los políticos de Washington, y nada más.

Pero luego, un día, hace varios años, él estaba leyendo una revista en la tienda cuando casualmente tropezó con la reseña de un libro mío.
Supo que era yo porque la reseña iba acompañada de una fotografía, y a partir de entonces las cosas cambiaron entre nosotros.
Yo ya no era simplemente un cliente más para Auggie, me había convertido en una persona distinguida.
A la mayoría de la gente le importan un comino los libros y los escritores, pero resultó que Auggie se consideraba un artista.
Ahora que había descubierto el secreto de quién era yo, me adoptó como a un aliado, un confidente, un camarada.
A decir verdad, a mí me resultaba bastante embarazoso.
Luego, casi inevitablemente, llegó el momento en que me preguntó si estaría yo dispuesto a ver sus fotografías.
Dado su entusiasmo y buena voluntad, no parecía que hubiera manera de rechazarle.

Dios sabe qué esperaba yo.
Como mínimo, no era lo que Auggie me enseñó al día siguiente.
En una pequeña trastienda sin ventanas abrió una caja de cartón y sacó doce álbumes de fotos negros e idénticos.
Dijo que aquélla era la obra de su vida, y no tardaba más de cinco minutos al día en hacerla.
Todas las mañanas durante los últimos doce años se había detenido en la esquina de la Avenida Atlantic y la calle Clinton exactamente a las siete y había hecho una sola fotografía en color de exactamente la misma vista.

El proyecto ascendía ya a más de cuatro mil fotografías.
Cada álbum representaba un año diferente y todas las fotografías estaban dispuestas en secuencia, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, con las fechas cuidadosamente anotadas debajo de cada una.

Mientras hojeaba los álbumes y empezaba a estudiar la obra de Auggie, no sabía qué pensar.
Mi primera impresión fue que se trataba de la cosa más extraña y desconcertante que había visto nunca.
Todas las fotografías eran iguales.
Todo el proyecto era un curioso ataque de repetición que te dejaba aturdido, la misma calle y los mismos edificios una y otra vez, un implacable delirio de imágenes redundantes.
No se me ocurría qué podía decirle a Auggie; así que continué pasando las páginas, asintiendo con la cabeza con fingida apreciación.
Auggie parecía sereno, mientras me miraba con una amplia sonrisa en la cara, pero cuando yo llevaba ya varios minutos observando las fotografías, de repente me interrumpió y me dijo:

- Vas demasiado deprisa. Nunca lo entenderás si no vas más despacio.

Tenía razón, por supuesto.
Si no te tomas tiempo para mirar, nunca conseguirás ver nada.
Cogí otro álbum y me obligué a ir más pausadamente.
Presté más atención a los detalles, me fijé en los cambios en las condiciones meteorológicas, observé las variaciones en el ángulo de la luz a medida que avanzaban las estaciones.
Finalmente pude detectar sutiles diferencias en el flujo del tráfico, prever el ritmo de los diferentes días (la actividad de las mañanas laborables, la relativa tranquilidad de los fines de semana, el contraste entre los sábados y los domingos).
Y luego, poco a poco, empecé a reconocer las caras de la gente en segundo plano, los transeúntes camino de su trabajo, las mismas personas en el mismo lugar todas las mañanas, viviendo un instante de sus vidas en el objetivo de la cámara de Auggie.

Una vez que llegué a conocerles, empecé a estudiar sus posturas, la diferencia en su porte de una mañana a la siguiente, tratando de descubrir sus estados de ánimo por estos indicios superficiales, como si pudiera imaginar historias para ellos, como si pudiera penetrar en los invisibles dramas encerrados dentro de sus cuerpos.
Cogí otro álbum.
Ya no estaba aburrido ni desconcertado como al principio.
Me di cuenta de que Auggie estaba fotografiando el tiempo, el tiempo natural y el tiempo humano, y lo hacía plantándose en una minúscula esquina del mundo y deseando que fuera suya, montando guardia en el espacio que había elegido para sí.
Mirándome mientras yo examinaba su trabajo, Auggie continuaba sonriendo con gusto.
Luego, casi como si hubiera estado leyendo mis pensamientos, empezó a recitar un verso de Shakespeare.

- Mañana y mañana y mañana - murmuró entre dientes -, el tiempo avanza con pasos menudos y cautelosos.

Comprendí entonces que sabía exactamente lo que estaba haciendo.

Eso fue hace más de dos mil fotografías.
Desde ese día Auggie y yo hemos comentado su obra muchas veces, pero hasta la semana pasada no me enteré de cómo había adquirido su cámara y empezado a hacer fotos.
Ése era el tema de la historia que me contó, y todavía estoy esforzándome por entenderla.

A principios de esa misma semana me había llamado un hombre del New York Times y me había preguntado si querría escribir un cuento que aparecería en el periódico el día de Navidad.
Mi primer impulso fue decir que no, pero el hombre era muy persuasivo y amable, y al final de la conversación le dije que lo intentaría.
En cuanto colgué el teléfono, sin embargo, caí en un profundo pánico.
¿Qué sabía yo sobre la Navidad?, me pregunté.
¿Qué sabía yo de escribir cuentos por encargo?

Pasé los siguientes días desesperado; guerreando con los fantasmas de Dickens, O. Henry y otros maestros del espíritu de la Natividad.
Las propias palabras “cuento de Navidad” tenían desagradables connotaciones para mí, en su evocación de espantosas efusiones de hipócrita sensiblería y melaza.
Ni siquiera los mejores cuentos de Navidad eran otra cosa que sueños de deseos, cuentos de hadas para adultos, y por nada del mundo me permitiría escribir algo así.
Sin embargo, ¿cómo podía nadie proponerse escribir un cuento de Navidad que no fuera sentimental?
Era una contradicción en los términos, una imposibilidad, una paradoja.
Sería como tratar de imaginar un caballo de carreras sin patas o un gorrión sin alas.

No conseguía nada.
El jueves salí a dar un largo paseo, confiando en que el aire me despejaría la cabeza.
Justo después del mediodía entré en el estanco para reponer mis existencias, y allí estaba Auggie, de pie detrás del mostrador, como siempre.
Me preguntó cómo estaba.
Sin proponérmelo realmente, me encontré descargando mis preocupaciones sobre él.

- ¿Un cuento de Navidad? - dijo él cuando yo hube terminado - ¿Sólo es eso? Si me invitas a comer, amigo mío, te contaré el mejor cuento de Navidad que hayas oído nunca. Y te garantizo que hasta la última palabra es verdad.

Fuimos a Jack’s, un restaurante angosto y ruidoso que tiene buenos sandwiches de pastrami y fotografías de antiguos equipos de los Dodgers colgadas de las paredes.
Encontramos una mesa al fondo, pedimos nuestro almuerzo y luego Auggie se lanzó a contarme su historia.

- Fue en el verano del setenta y dos - dijo - Una mañana entró un chico y empezó a robar cosas de la tienda.
Tendría unos diecinueve o veinte años, y creo que no he visto en mi vida un ratero de tiendas más patético.
Estaba de pie al lado del expositor de periódicos de la pared del fondo, metiéndose libros en los bolsillos del impermeable.
Había mucha gente junto al mostrador en aquel momento, así que al principio no le vi.
Pero cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, empecé a gritar.
Echó a correr como una liebre, y cuando yo conseguí salir de detrás del mostrador, él ya iba como una exhalación por la avenida Atlantic.
Le perseguí más o menos media manzana, y luego renuncié.
Se le había caído algo, y como yo no tenía ganas de seguir corriendo me agaché para ver lo que era.

Resultó que era su cartera.
No había nada de dinero, pero sí su carnet de conducir junto con tres o cuatro fotografías.
Supongo que podría haber llamado a la poli para que le arrestara.
Tenía su nombre y dirección en el carnet, pero me dio pena.
No era más que un pobre desgraciado, y cuando miré las fotos que llevaba en la cartera, no fui capaz de enfadarme con él.
Robert Goodwin. Así se llamaba.
Recuerdo que en una de las fotos estaba de pie rodeando con el brazo a su madre o abuela.
En otra estaba sentado a los nueve o diez años vestido con un uniforme de béisbol y con una gran sonrisa en la cara.
No tuve valor.
Me figuré que probablemente era drogadicto.
Un pobre chaval de Brooklyn sin mucha suerte, y, además, ¿qué importaban un par de libros de bolsillo?

Así que me quedé con la cartera.
De vez en cuando sentía el impulso de devolvérsela, pero lo posponía una y otra vez y nunca hacía nada al respecto.
Luego llega la Navidad y yo me encuentro sin nada que hacer.
Generalmente el jefe me invita a pasar el día en su casa, pero ese año él y su familia estaban en Florida visitando a unos parientes.
Así que estoy sentado en mi piso esa mañana compadeciéndome un poco de mí mismo, y entonces veo la cartera de Robert Goodwin sobre un estante de la cocina.
Pienso qué diablos, por qué no hacer algo bueno por una vez, así que me pongo el abrigo y salgo para devolver la cartera personalmente.

La dirección estaba en Boerum Hill, en las casas subvencionadas.
Aquel día helaba, y recuerdo que me perdí varias veces tratando de encontrar el edificio.
Allí todo parece igual, y recorres una y otra vez la misma calle pensando que estás en otro sitio.
Finalmente encuentro el apartamento que busco y llamo al timbre.
No pasa nada.
Deduzco que no hay nadie, pero lo intento otra vez para asegurarme.
Espero un poco más y, justo cuando estoy a punto de marcharme, oigo que alguien viene hacia la puerta arrastrando los pies.
Una voz de vieja pregunta quién es, y yo contesto que estoy buscando a Robert Goodwin.

- ¿Eres tú, Robert? - dice la vieja, y luego descorre unos quince cerrojos y abre la puerta.

Debe tener por lo menos ochenta años, quizá noventa, y lo primero que noto es que es ciega.

- Sabía que vendrías, Robert - dice - Sabía que no te olvidarías de tu abuela Ethel en Navidad.

Y luego abre los brazos como si estuviera a punto de abrazarme.

Yo no tenía mucho tiempo para pensar, ¿comprendes?
Tenía que decir algo deprisa y corriendo, y antes de que pudiera darme cuenta de lo que estaba ocurriendo, oí que las palabras salían de mi boca.

- Está bien, abuela Ethel - dije- He vuelto para verte el día de Navidad.

No me preguntes por qué lo hice.
No tengo ni idea.
Puede que no quisiera decepcionarla o algo así, no lo sé.
Simplemente salió así y de pronto, aquella anciana me abrazaba delante de la puerta y yo la abrazaba a ella.

No llegué a decirle que era su nieto.
No exactamente, por lo menos, pero eso era lo que parecía.
Sin embargo, no estaba intentando engañarla.
Era como un juego que los dos habíamos decidido jugar, sin tener que discutir las reglas.
Quiero decir que aquella mujer sabía que yo no era su nieto Robert.
Estaba vieja y chocha, pero no tanto como para no notar la diferencia entre un extraño y su propio nieto.
Pero la hacía feliz fingir, y puesto que yo no tenía nada mejor que hacer, me alegré de seguirle la corriente.

Así que entramos en el apartamento y pasamos el día juntos.
Aquello era un verdadero basurero, podría añadir, pero ¿qué otra cosa se puede esperar de una ciega que se ocupa ella misma de la casa?
Cada vez que me preguntaba cómo estaba yo le mentía.
Le dije que había encontrado un buen trabajo en un estanco, le dije que estaba a punto de casarme, le conté cien cuentos chinos, y ella hizo como que se los creía todos.

- Eso es estupendo, Robert - decía, asintiendo con la cabeza y sonriendo. Siempre supe que las cosas te saldrían bien.

Al cabo de un rato, empecé a tener hambre.
No parecía haber mucha comida en la casa, así que me fui a una tienda del barrio y llevé un montón de cosas.
Un pollo precocinado, sopa de verduras, un recipiente de ensalada de patatas, pastel de chocolate, toda clase de cosas.
Ethel tenía un par de botellas de vino guardadas en su dormitorio, así que entre los dos conseguimos preparar una comida de Navidad bastante decente.
Recuerdo que los dos nos pusimos un poco alegres con el vino, y cuando terminamos de comer fuimos a sentarnos en el cuarto de estar, donde las butacas eran más cómodas.
Yo tenía que hacer pis, así que me disculpé y fui al cuarto de baño que había en el pasillo.
Fue entonces cuando las cosas dieron otro giro.
Ya era bastante disparatado que hiciera el numerito de ser el nieto de Ethel, pero lo que hice luego fue una verdadera locura, y nunca me he perdonado por ello.

Entro en el cuarto de baño y, apiladas contra la pared al lado de la ducha, veo un montón de seis o siete cámaras.
De treinta y cinco milímetros, completamente nuevas, aún en sus cajas, mercancía de primera calidad.
Deduzco que eso es obra del verdadero Robert, un sitio donde almacenar botín reciente.
Yo no había hecho una foto en mi vida, y ciertamente nunca había robado nada, pero en cuanto veo esas cámaras en el cuarto de baño, decido que quiero una para mí.
Así de sencillo.
Y, sin pararme a pensarlo, me meto una de las cajas bajo el brazo y vuelvo al cuarto de estar.

No debí ausentarme más de unos minutos, pero en ese tiempo la abuela Ethel se había quedado dormida en su butaca.
Demasiado Chianti, supongo.
Entré en la cocina para fregar los platos y ella siguió durmiendo a pesar del ruido, roncando como un bebé.
No parecía lógico molestarla, así que decidí marcharme.
Ni siquiera podía escribirle una nota de despedida, puesto que era ciega y todo eso, así que simplemente me fui.
Dejé la cartera de su nieto en la mesa, cogí la cámara otra vez y salí del apartamento.
Y ése es el final de la historia.

- ¿Volviste alguna vez? - le pregunté.
- Una sola - contestó.

Unos tres o cuatro meses después.
Me sentía tan mal por haber robado la cámara que ni siquiera la había usado aún.
Finalmente tomé la decisión de devolverla, pero la abuela Ethel ya no estaba allí.
No sé qué le había pasado, pero en el apartamento vivía otra persona y no sabía decirme dónde estaba ella.

- Probablemente había muerto.
- Sí, probablemente.
- Lo cual quiere decir que pasó su última Navidad contigo.
- Supongo que sí. Nunca se me había ocurrido pensarlo.
- Fue una buena obra, Auggie. Hiciste algo muy bonito por ella.
- Le mentí y luego le robé. No veo cómo puedes llamarle a eso una buena obra.
- La hiciste feliz. Y además la cámara era robada. No es como si la persona a quien se la quitaste fuese su verdadero propietario.
- Todo por el arte, ¿eh, Paul?
- Yo no diría eso. Pero por lo menos le has dado un buen uso a la cámara.
- Y ahora tienes un cuento de Navidad, ¿no?
- Sí - dije - Supongo que sí.

Hice una pausa durante un momento, mirando a Auggie mientras una sonrisa malévola se extendía por su cara.
Yo no podía estar seguro, pero la expresión de sus ojos en aquel momento era tan misteriosa, tan llena del resplandor de algún placer interior, que repentinamente se me ocurrió que se había inventado toda la historia.
Estuve a punto de preguntarle si se había quedado conmigo, pero luego comprendí que nunca me lo diría.
Me había embaucado, y eso era lo único que importaba.
Mientras haya una persona que se la crea, no hay ninguna historia que no pueda ser verdad.

- Eres un as, Auggie - dije - Gracias por ayudarme.
- Siempre que quieras - contestó él, mirándome aún con aquella luz maníaca en los ojos. Después de todo, si no puedes compartir tus secretos con los amigos, ¿qué clase de amigo eres?
- Supongo que estoy en deuda contigo.
- No, no. Simplemente escríbela como yo te la he contado y no me deberás nada.
- Excepto el almuerzo.
- Eso es. Excepto el almuerzo.

Devolví la sonrisa de Auggie con otra mía y luego llamé al camarero y pedí la cuenta.

Fin.

Espero que les haya gustado y les despierte algún tipo de buen sentimiento.

Feliz navidad nuevamente, adios.

Historias de bondi.

Bueno, esto se me ocurrio en un bondi. No me acuerdo cuando, ni donde. Surgio como 2 historias diferentes, pero que las termine uniendo no se porque. Ya se daran cuenta cuales eran.

Qué misterio esconde
tu forma de mirar.


Que sin saber tu nombre
ya te empiezo a amar.  

Sangre Azul - Mil y una noches.

Historias de bondi.

 

1 (ella)

 

<Dios mio, que chico más lindo el que esta subiendo>
Piensa ella desde su asiento, al ver al muchacho que sube al bondi. Lo observa detenidamente, su forma de subir, como le paga al chofer, la manera de caminar.
<Viene para aca, se sentara al lado mio?… Dios, por favor que se siente al lado mio>
Se acomoda en el asiento y ve como el chico se sienta a su lado muy lentamente y sin decir una palabra.

 

2 (él)

 

<Espero que haya algún asiento libre, con todo lo que lo espere… la ultima es que tenga que ir parado>
Dice para sus adentros. Mientras el colectivo frena al costado de la ruta, unos metros más adelante.
Sube lentamente, le paga al chofer y ve maravillado que el colectivo viene casi vacio.
<Ahi hay un lugar vacio… pero alla hay otro, junto a esa linda chica. Que linda que es…>
Camina, sosteniendose de los asientos para no caerse cuando el bondi arranque y se sienta a su lado. Se queda mirandola simuladamente, esperando que parezca que ve por la ventanilla.

 

3 (lo desea)

 

<Me estara mirando? No, solo esta viendo por la ventanilla… o quizas no. Desearia saber si me esta mirando a mi>
No se atreve a decirle nada, se pone nerviosa. Esta nerviosa. Se ladea levemente de costado, cuidadosamente, para no tocarlo y ve por la ventanilla. Simplemente se hace la dormida y se convence de que efectivamente la esta mirando.

 

4 (la desea)

 

<Se ha dormido, no puedo creer que se vea tan bella. Porque no pude ni decirle hola? Ahora no puedo hablarle tampoco>
Solo piensa en ella y la observa dormir, ve detenidamente como su pecho sube y baja al ritmo de su respiración.
<Que pasaria si ella muere en estos momentos? Que pasaria si repentinamente su corazón simplemente deja de latir? Que haria yo?>

 

5 (la estaba mirando)

 

Repentinamente el pecho de ella deja de moverse y su corazón cesa instantaneamente su actividad.
Luego de haber pasado un par de minutos desde que noto que ya no respiraba, se paro y corrio desesperadamente hacia el chofer.
-Frene ya, por favor. No!, mejor acelere. La muchacha que estaba a mi lado acaba de morir.
-Que?- Dice el chofer mirandolo a la cara notando su palidez y con voz alterada- Como sabes? Estas seguro? No estara dormida?
-No, dormia, pero yo la estaba mirando, observaba como respiraba y acabo de notar que ya no lo hace.

 

6 (la realidad)

 

Él abre los ojos. Todo habia sido un sueño. El haberse dormido pensandola muerta lo habia engañado.
Ella sigue a su lado, viva. Tambien acaba de despertarse. El colectivo esta llegando a una de las paradas, ya no soporta pensar si él la mira o no, es una tortura. Asi que solo se para y se dicide a bajar en esta parada.
-Permiso, gracias, adios.- Dice ella mientras el corre sus piernas para que pase.
-Adios- Dice él, esta vez intercambiarón solo estas pocas palabras. Pero si la vuelve a ver… sabra que hay un dios que lo aprecia y correra hacia ella para decirle que piensa que es realmente hermosa y que se arrepiente de no haberle hablado antes.

 

Fin.

 

Adios, espero que le haya gustado.

Leen mi mente.

Bueno, cuando era chico solia tener miedo a que leyeran mi mente, en serio, estaba medio pirado. Pero como me la pasaba pensando en cosas de diversa indole, temia que alguien supiera que pensaba. Pero eso era antes, hace un par de años llegue a la conclusión de que si alguien hubiera leido mi mente ya me hubieran matado hace años.

 Leen mi mente.

Estaba sentado en una sala de espera, odiaba esperar al medico. La secretaria tenia una grotesca cicatriz en su pierna izquierda. Una cicatriz que se asomaba por la raja del delicado vestido que llevaba puesto. Al parecer una quemadura de la niñez. Quizas a causa de un accidente de cocina, tambien podia haber sido provocado por el caño de escape de una moto.

<Debo dejar de mirar esa cicatriz, que tal si lee mis pensamientos? y sabe que estoy observandosela. Estaria pensando algo asi como: “Me esta mirando la cicatriz, lo se, me esta mirando la cicatriz”>

Practicamente lo hipnotizaba esa cicatriz, aunque lo aterraba pensar en la posibilidad de que le leyeran la mente.
Cuando entraba una chica linda. Se abstenia a seguirla con la vista, o hacia lo posible. No queria verles el culo. Siempre se daban vuelta, todas las que entrarón se dierón vuelta. Y él temia que lo hicieran porque le leian la mente y sabian que les estaba viendo el culo.

<Lo mismo que con la cicatriz, “Esta mirandome el culo, estoy segura, le gusta mi pantaloncito apretado, no piensa que es ridiculo”, asi en distintas variantes, pero todas piensan eso>

Uno suele tener miedos, pero a que te lean la mente… él era un chico que se la pasaba pensando en diversas cosas, mayormente extrañas para cualquiera. Y temia que la gente pudiera saber que pensaba, más de uno lo trataria de loco o hasta de raro. Pero su mente abierta lo llevaba a eso, a pensar en cosas tan raras como la posibilidad de que le leyeran la mente.
Temia que la mujer que estaba sentada en el rincón de la habitación lo hiciera. A fin de cuentas era una vieja desgarbada con pinta de bruja. No por muchas razones en realidad, solo su vestimenta harapienta y su pelo descuidado, pero su mirada le bastaba. La mujer seguramente estaba pensando en él, ya que no le sacaba un ojo de encima.

<Ella sabe en lo que pienso, vieja bruja. “Sabe que soy una bruja, en eso piensa, porque otra razón me miraria con esa cara de temor” eso es lo que pasa por la cabeza de la bruja en estos momentos>

Cuando por fin entro al consultorio el medico lo miro fijamente, le estrecho la mano y le pidio que se sentara.
El medico sentado en su asiento se dedico a mirar los estudios y analisis, dejaba de leer para mirarlo a él a la cara pero luego seguia con ellos.

<Esta pensando algo asi como “de que forma se lo digo? él sospecha que no tiene cura, pero como le digo que tiene dos tumores inextirpables en el cerebro?” por eso me mira asi, no sabe como decirmelo. No sabe, porque sabe lo que yo pienso, lo se.>

De un momento a otro, el medico apoyando sus codos sobre la mesa deja caer la cabeza sobre sus manos y la sostiene tomandose la frente. Con la misma dinamica levanta la cabeza y empieza a hablarle.

-Mire, no se como decirselo. En los estudios se revelan 2 tumores alojados en el medio de su cerebro. La ubicación los vuelve inextirpables. Asi que, lo siento, pero no hay forma de quitarselos.

Fin.

Adios, espero que les guste y lo interpreten como yo quiero.

Dueño de la gravedad (mini-cuento)

Bueno, esto lo escribi hace unos días. Era un día en el que estaba un poco depresivo, no se porque, pero es impresionante ver como le sube el animo a uno destruyendo las iluciones.

Dueño de la gravedad.

Siento que soy liviano como una pluma. Creo que podria volar si asi lo quisiera, que si tomo un poco de impulso puedo avanzar completamente despegado del suelo por unos cuantos metros. Quizas deba hacerlo.
Empiezo a correr, me voy enconrvando y empiezo a golpear el suelo con las manos, para tomar mayor envión. Debo seguir, sigo avanzando, ya esta. Pego un salto y efectivamente floto, es hermoso, es como si todas las leyes de la gravedad desaparecieran y yo pudiera hacer lo que quisiese en el aire, como si estuviese en la luna.
Doy un par de vueltas. Voy y vengo. Subo y bajo, tocando el suelo para volver a subir. No peso nada, soy el dueño de la gravedad.
¡Mmm!, me ahogo. Necesito salir del agua a tomar un poco de aire!!!

Fin.

Adios, que les vaya bien. Yo ya estoy de vacaciones, adios escuela, no la piso nunca más. Se viene la facultad, nuevas experiencias, mayores emociones… La re flashee XD

Edit: Valdra aclarar que estaba melancolizado por otra cosa ajena al cambio de vida que ocasiona ir a la facultad.

Amor y necesidad.

Bueno, la imaginación hace cosas muy raras en mi cabeza, lo admito. Pero me encanta. En un principio fue como una pelicula que se me paso por la cabeza como si estuviera re drogado, despues la escribi.

Amor y necesidad.

Corre.
Sus pies apenas tocan el suelo.
Debe encontrar a su amada,
se la han llevado lejos.
La necesita y por eso corre.
Es una larga distancia,
pero no puede vivir sin ella.
Una lagrima brota de sus ojos.
Lagrima que cae al suelo,
dando vida a una hermosa flor.
Sigue corriendo, hasta caer.
Sus pies ya no pueden más,
pero su amor si puede.
La necesidad lo transforma,
la necesidad le da una oportunidad.

Galopa.
Sus cascos apenas tocan el suelo.
Debe encontrar a su amada,
se la han llevado lejos.
La necesita y por eso galopa.
Es una larga distancia,
pero no puede vivir sin ella.
Una lagrima brota de sus ojos.
Lagrima que cae al suelo,
dando vida a un eterno jardin.
Sigue galopando hasta caer.
Sus cascos ya no pueden más,
pero su amor es eterno.
La necesidad lo transforma,
la necesidad le da otra oportunidad.

Vuela.
Sus cascos ya no tocan el suelo.
Debe encontrar a su amada,
volando llegara lejos.
La necesita y por eso vuela.
Ya nada los separa,
podra vivir con ella.
Una lagrima brota de sus ojos.
Lagrima que cae en el hombro de ella,
transformandola tambien en un pegaso.
Sus alas jamás se cansaran,
porque su amor es eterno.
la necesidad los transformo,
la necesidad les permitio amarse.

Aman.
Sus alas les dierón libertad.
Se ha encontrado con su amada,
pero no volaran lejos.
Se necesitan y no se separaran jamás.
Ya nada los separa,
podran vivir juntos en su eterno jardin.

Adios.

Carta a un ser incorporeo.

Bueno, este es el texto del amigo Reaper (http://www.fotolog.com/the_reaper66) . Lo posteo en el flog y le pedi permiso para publicarlo aqui ya que me gusto mucho. Asi que teniendo su permiso lo posteo a continuaión.

 

Carta a un ser incorporeo.

“Ser incorpóreo que vives dentro de mis sueños, del torbellino de mis ya perdidas esperanzas.
Son muchos los años que te he estado buscando, y sí, puestos a buscar, me he visto envuelto en mil y una historias de desamor, desespero, ansiedad, y confusión.
He creido verte muchas veces… Solo eran falsos seres disfrazados de tí.

Decidido, me puse a esperarte… Y fantasmas y sombras quisieron confundirse en mis entrañas haciendose pasar por el susurro, que tu alma donde quiera que este emite a mi corazón.

Lo siento… Me he convertido en un monstruo que quiere asesinarte de lo más profundo de mí.
Hagamos un trato, el monstruo que ahora seré llevará incrustado en el pecho una adamantina joya que guarde lo poco que logré salvar de mi forma humana. El monstruo que ahora seré, sera lo que siempre mi forma humana odió… No tengo alternativa.

Cuando llegues de tu lejano viaje, solo tu tendrás la llave a esa joya…Aunque quizá sea demasiado tarde… o el psicótico monstruo te asesine…”
Adios.

Gor

Bueno, aca posteo un cuento del amigo Hipogeo, esta en la computadora hace… más de un año (junto a muchos más). No se si este es el nombre, pero es con el que estaba guardado.

Gor

Había entrado en su habitación, él muy bien lo sabía: había visto su silueta deslizarse por entre la puerta y el gran placard de roble, que apenas si se podía divisar por la oscuridad que reinaba y que sólo intentaba ser destronada por una tenue luz lunar que se escabullía a duras penas a través de los pequeños agujeros de la persiana ligeramente cerrada de la ventana. Sabía, sabía muy bien que se encontraba bajo sus pies, entre las patas de la cama, y que podría escalar el acolchado para subirse, o bien podría escurrirse por debajo de ésta y llegar a donde sus fríos pies se encontraban para obtener un poco de calor.
Ya había entrado en su cuarto, se encontraba entre esas cuatro paredes al igual que él. Quiso tomar un vaso de agua para relajarse, lo tenía en la mesita de luz a su lado, pero tenía miedo de sacar la mano de debajo de sus sábanas, cubiertas por un espeso acolchado, que le brindaban una falsa y cálida seguridad.
Decidió dormir y dejar de pensar, ya había estado en ésta situación anteriormente y nada había pasado. Intento voltearse, pero un peso muerto en sus piernas no lo dejó. Allí estaba, sobre sus piernas, no podía distinguir siquiera su silueta en la oscura pieza, pero podía  sentirlo, estático, sin moverse. El pánico lo invadió, se quedó quieto, con miedo de incitarlo a cualquier tipo de reacción. Podía sentir su mirada, fija en él.
Sus ojos eran penetrantes forjas vigorosas en el fondo de un abrupto abismo hosco y sórdido… aguardaban ardorosos, circunspectos, aterradores y calmosos a su vez. Una gélida caricia hurgó su corazón rasgándolo con la fineza y complacientemente dulce melancolía con la que se desgaja una esquela de un amor sepultado prematuramente… y el chillido que emanó de sus labios purpúreos por el coagulado pánico, encarnaba el mismísimo sentimiento de desesperada sazón estrambótica, de quién sepultado prematuramente, yace y espera vanamente no fenecer.
Su respiración ahogaba en su oportuno eco, y tras sus ojos extasiados, atónitos, inyectados en consternación desesperada, yacía una eterna tundra gélida, donde el amor y la Muerte se abrazan, una esfera donde se engendraba un no lugar, donde la relatividad del tiempo no es recíproca hacia la relatividad espacial… Una comarca ofuscada donde las sombras se mueven lentamente y no hay mayor sonido perceptible que el de un susurro constante a coro de una respiración entrecortada, un estertor susurrante. Sólo era perceptible el hedor de su terror impregnando el aire cual almizcle punzante…
Sobre las paredes se deslizaban tonos monocromáticos, escalas de azules pálidos intercalándose de forma descendente, que ninguna mano hubiese podido recrear ni siquiera en la magnificencia del impasto. La ventana seguía en su estado normal, pero esta vez la luz que entre sus rendijas se infiltraba sagaz, adoptó mimetismo para con los cromos presentes en los muros.
Azul, celestes, pálidos, albinos… Un susurro jadeante bajo la almohada… Cada vez más fuerte, ¡Cada vez más persistente!
Respiró hondo intentando mantener la calma. Cerró fuertemente los ojos esperanzado y volvió a abrirlos.
¡Quién hubiese imaginado dicha escena de terror! Sobre los cerúleos muros, estampado estaba la obra lírica del supremo signo de martirio, penurias y desolación… Un símil a un diario de un esquizofrénico… ¡Un réquiem para las tinieblas de la mente!…
“¿Qué es la razón, dónde comienza la locura?” – Rezaba el texto más resaltado.
El susurro lo perseguía desde el fondo de la almohada, repitiendo la frase hasta que el sonido dejaba de tener sentido suelto ya en el aire y propagado tantas veces como una enfermedad.
“¿Qué es la vida, un mero derecho inalienable?” La respiración entrecortada era cada vez más rápida, los latidos del corazón marcaban cada segundo de vida que drenaba la inanidad y su frenesí demoníaco. Inerte… espantosamente inmóvil respiraba… inmutable… hundiéndose en el tumultuoso océano negro aterciopelado que erigían sus robustas mantas.
El susurro era un estruendoso aullido que clamaba desde lo profundo de los Reinos Olvidados… clamaba llevar lo que le pertenecía.
“¿Qué retenciones encuentra el alma una vez libre del manto de carne que le impide filtrarse entre las rendijas de su prisión?… ¿Encuentra acaso rendijas en un cofre de oro?” – Respiraba pocas cantidades, exaltado… muy rápido e intolerable. La presión ejercida en la caja torácica lo obligó a jadear, y el aullido de terror que lanzó fue tal, que surcó la habitación apagando el fuego fatuo refulgente en los ojos del Destino… Se acercaba… sus ojos fraguaron en su corazón el terror de la inminencia del final sosegado.
“El amor os ha enterrado prematuramente” – Respiró hondo. Intentó afirmar su cabeza. ¡Él se acercaba a su cama cada vez más!.
“¿Qué es la Muerte sino…?” – Apresuró un último chillido.
El vaso yacía en el suelo. El agua esparcida. Un frasco plástico…
“Lo encontré en esta mesita de luz, junto al vaso roto en el suelo” – Dijo la empleada doméstica alcanzando a su segundo un frasco de barbitúricos.

Fin

Adios.

La apuesta final.

Bueno, esto… no es más que un homenaje.

La apuesta final.

Se volvierón a encontrar en esa misma habitación. En una casa en lo más profundo de ese mundo en el que solo él podia dominar y en el que realmente las cosas acontecian a su merced, exceptuando en esa habitación, alli las cosas pasaban normalmente.
Él, era un hombre con bastantes años encima, robusto, con algunos kilos de más, de cara dura pero sonrisa alegre, con una nariz de importante tamaño y un corazón en el que tranquilamente entraba todo el mundo.
Ella, una mujer atabiada de negro. Llevaba un vestido que le tapaba hasta los pies y una especie de caperuza que no permitia ver su rostro. Era terriblemente delgada y de apariencia siniestra.
Se habian encontrado en esa habitación por primera vez alla por el año 1998. A partir de ese momento se encontraban alli mismo anualmente, en los ultimos 4 años llegarón a ser dos encuentros anuales.
La habitación era oscura, solo la iluminaba una luz que colgaba del techo y se tambaleaba con las brisas que entraban por debajo de la puerta. Solo habia una mesa de madera chiquita y bastante vieja, 4 sillas del estilo de la mesa, en un rincón un barsito lleno de bebidas y demás. No faltaba telaraña en ningún rincón y el polvo forraba todo en una capa de unos centimetros.
Se juntaban en esa habitación a jugar al poquer, realizaban grandes apuestas. La primera vez él estuvo a punto de perder, fue un juego que duro días y el se quedaba sin que apostar, pero solo porque no sabia como ganarle. Ella apostaba fuerte y por lo general ganaba.
La segunda vez fue igual a la primera. Pero como en la primera un golpe de suerte, quizas el deseo de alguien o pura intervención del azar lo ayudo a ganar.
Durante el tiempo que separaba estos encuentros el hacia una vida normal, en el mundo real. Era un gran hombre, ayudaba a todo el que lo necesite a cambio de nada, por eso era muy apreciado. No era bebedor, no fumaba, no apostaba, esas cosas solo las hacia en los extraños encuentros con esta dama. Su pasatiempo era ayudar a las personas, ayudar en el negocio familiar; ya que habia dejado de trabajar realmente ahi. Y pescar. Sí, pescar, le encantaba pescar. Cuando podia subirse a un bote se iba a pescar.
En el tercer encuentro fue cuando descubrio como podia ganarle facilmente a esta extraña mujer. Solo debia aumentar la apuesta aunque no tuviera una gran jugada, elevar el monto por más que no tuviera un jugada, sumarle algunos pesos. En ese momento, sencillamente la dama se atemorizaba por la situación y abandonaba el juego, dejandolo victorioso.
Durante los demás encuentros realizo la misma treta, dejaba pasar algunas manos y de un momento a otro aumentaba el monto y ella se retiraba. Quizas temia arriesgarse, no importaba, lo que importaba era que él ganaba y que podia volver al mundo real, a seguir con su vida.
Pero durante este ultimo encuentro… que paso? Olvido la treta? No tuvo tiempo de hacerla? Le toco una mano con un par de ases y uno de ochos? Se quedo sin más que apostar? Quizas el echo de que fuera un martes 13 (que digo? la mala suerte se manifiesta en los viernes 13, no los martes)? O simplemente ella descubrio que no tenias una jugada mejor que la suya y acepto la apuesta?
Quizas jamás descubra la razón, pero ya no volveran a encontrarse en esa habitación, ni en esa casa, ni tampoco en ese mundo. Esta vez hicierón la apuesta final, ella gano y se llevo el premio que venia buscando hacia 9 años, se llevo su alma. Esa maldita mujer simplemente tomo su premio y se fue.
En algún momento iba a tener que perder la apuesta. Su alma fue llevada por la mujer. Su cuerpo, que jamas se habia separado de este mundo, quedo tieso. En esa cama de la que no se levantaba hacia una semana, solo se convirtio en un frio bloque de carne, pero sin perder esa calida sonrisa.

Fin

Adios.

Confesiones de un solitario salame en Mar del Plata

Bueno, esto es una especie de cronica que escribi en el viaje. Tomenla como quieran, ficción o realidad.

Hay un cuento tambien de ese viaje, pero lo subire otro día. Ya que tengo que pasarlo (esta escrito en servilletas).

Confesiones de un solitario salame en Mar del Plata

Bueno, tenia ganas de escribir los acontecimientos ocurridos durante esta noche. Tengo que esperar hasta que salga el sol porque estoy solo en Mar del Plata y son la 1:20hs, el ultimo bondi a Chapadmalal (donde se encuentra la cama que usare hasta el domingo) salio de la terminal hace una hora, mientras yo estaba en un concierto de Divididos en un boliche (Gap) a 60 cuadras.
Habia pensado muchos nombre para esto, parodias en general: Confesiones de primavera (Confesiones de invierno - Sui Generis); Habanos y cerveza (Cigarretes and coffee - Ottis Redding); Un sampedrino suelto en Mar del Plata (Un argentino suelto en Nueva York). Pero opte por “Confesiones de un solitario salame en Mar del Plata”.
En fin, empiezo a contar. Para empezar llegue a la terminal a las 8:40, me tome el 142 (como dijo la petera de información) que me dejo a 9 cuadras, siendo que el 43 me dejaba en la puerta, como me entere más tarde. Entre en el boliche a las 9:15. Durante el concierto conoci a dos chicas, Rocio y Julia, muy buena onda las dos, pero tuvierón que volver a sus respectivas casas apenas termino de tocar la banda a las 12:30. Momento en que me cene un choripan a la salida del local. Luego de eso me varie por bares cerrados o abiertos que se negaban a venderme una cerveza por minoria de edad. Ahora estoy en la puerta de Chocolate (otro boliche) escribiendo esto en el envoltorio de un pack de Philip Morris que me dio una kiosquera re grosa para que pueda escribir, mientras espero a otros dos salames.
Bueno, pude colarme a un bar con un contingente de misioneros, pero cuando fuerón a entrar en Chocolate como a las 2:30 rebote. Camine hasta la costa, de camino hasta aqui rebise todos los telefonos publicos con la esperanza de hayar algunas monedas (si iba a linyeriar una noche iba a hacerlo bien), en uno de ellos descubri que en lugar de tubo habia un guante de albanil. Cuando pase por Praia, un boliche costero, a eso de las 3:15 un patoba pelado al verme solo con la melena al viento me grito “extraño de pelo largo”, me causo gracia y extrañamente me agrado.
(Ya cambie de papelito, aca empiezo a escribir en el recibo de las “papas fritas”).
Pase por un kiosco y compre rón, la kiosquera me atendio por la ventanilla y se tomo el trabajo de sacar la mitad del cuerpo para fijarse que no ande nadie, se metio y me lo entrego envuelto en una hoja de papel de diario diciendome que lo esconda. Le dije que era para matar el frio, ya que tenia que esperar el bondi hasta las 8:30, guarde la petaquita en la mochila y le pedi un paquete de papas fritas para matar el alcohol. Durante las siguientes 3 cuadras camine esquivando milicos, oyendo el contenido de la petaca agitarse (lo que me recordaba al corazón delator de Poe) y parando unicamente en las vidrieras de las librerias como solo yo puedo hacer.
Camine hasta el torreón del monje, donde esperaba sentarme. Pero “Oh, sorpresa” es un restaurant. Asi que retrocedi 3 cuadras hasta donde estoy ahora, a las 4:30, sentado en la entrada al casino escribiendo esto y acompañado por un perro (ja, ya tengo a mi Diogenes).
Ahora mismo me voy a la terminal, voy a esperar el bondi ahi, dentro de lo posible durmiendo.
En estos momentos son las 5:03 y estoy en la terminal tomando un café y viendo La viola en un Resto-bar.
Bueno afortunadamente son las 6 y ya estoy arriba del bondi, al final empezaba a hacer el recorrido antes.

Fin.

Bueno, ya estoy en mi casa tambien.

Adios, me voy a dormir.

Desde la ventana.

Bueno, posteo desde Chapadmalal (entre Mar del Plata y Mirarmar). Tengo ganas de escribir un cuento que se me ocurrio en el colectivo, pero soy tan vivo que traje lapicera y no papel. Asi que posteo esto que escribi anoche en el celular (el mejor amigo del escritor).

 Desde la ventana

Desde la ventana observo el mar.
El viento roza mi piel
y yo desdeo tus caricias.
En la luna se me refleja tu rostro
y las olas murmuran tu nombre.
Solo pienso en una cosa,
que la distancia
solo aumenta el deseo.

En fin, me voy… a ver si encuentro un pedazo de papel (sino recurro a las servilletas).

Adios.

La envidia

Bueno… como lo prometi, estoy en Chapalmala, pero el posteo se realiza automaticamente. Ahi tienen otro cuento del muchacho este Bruce William Bailey Jr.

La envidia.

Camila tiene 13 años, es alta, flaca, con buenas cuervas y lo peor de todo, es hija unica.
Hace un año aproximadamente, sus padres, Marta y José descubrieron que ella tenia principios de anorexia, a consecuencia de esto, Camila es super mimada, tiene todo lo que quiere, hace lo que quiere, pero tiene un complejo de inferioridad demasiado grande, no soporta que cuando se junta toda la familia a comer, su madre o su tia o quien sea le presten mas atencion a sus primos, al perro o al asado mismo, que a ella.
Un domingo, Camila estaba en la casa de unas amigas, cuando de repente, en medio de la tipica conversacion de chicos, el celular sono:
-¿Que Queres mamá?- Dijo ella.
-Hola hijita, como andas?
-Rapido mamá tengo que hacer algo importante.
-Bueno, lo mio es más importante, venite rapido para casa.
-Bueno, ya voy.
Camila con un mal humor tremendo agarra su bicicleta playera y toma camino hacia su casa. Al entrar a la casa su madre y su padre la estaban esperando sentados en la mesa.
-Sentate Cami.- Le dice el padre.
-¿Que paso?- Exclama Camila en una voz tembloroza.
Su madre le agarra la mano y con miedo a la reaccion de Camila, dice:
-Hija. No se como decirtelo pero bueno, estoy embarazada… de 3 meses.
Enseguida la cara de Camila cambio totalmente y salio corriendo hacia su habitacion. Llorando cerro su habitacion con llave y se quedo ahi.
Ya pasados ocho meses, la pequeña Delfina ya estaba en casa, todos los ojos estaban puestos en ella, todos la besaban, la abrazaban, le compraban cosas. Ya todos se habian olvidado de Camila, esa Camila que siempre habia estado feliz, a la que todos miraban, la misma camila que no tenia nada que envidiarle a otras chicas, la Camila que siempre estaba cuidada, arreglada, peinada.
Hoy camila tiene 15 años recien cumplidos, sus padres han decidido no hacerle fiesta de cumpleaños (lo más deseado por Camila), ya que Delfina tuvo unos problemas del corazon y tuvieron que hacerle una operacion muy costosa.
Camila estaba desepcionada, sentia que no tenia nada porque vivir, sentia que lo unico que la haria feliz seria el echo de quitarse la vida.
Una mañana de diciembre, Marta se desperto sorprendida al darse cuenta que su hija mas pequeña no habia molestado en toda la noche, al entrar en la habitacion un grito ensordesedor dejo muda a toda la gente que iba pasando por la calle.
Delfina estaba muerta llena de sangre arriba de la cama y Camila acostada al lado tambien muerta. Lo primero que atino a hacer Marta fue llamar a José, el cual estaba trabajando, José nunca atendio, despues de 47 intentos alguién atendio, era una maquina:
-El número al que usted esta llamando no pertenece a un abonado en servicio.
Según la autopsia Camila murio a las 1:30 am aproximadamente, por una sobredosis de pastillas para dormir, y Delfina a las 1:45 am, con 87 apuñaladas en distintas partes del cuerpo.
Cuatro dias mas tarde Marta fue encontrada en el loft de su casa, 3 pastillas de raticida fuerón suficientes para acabar con su vida.

Fin